Causas de la reducción y extinción prematura de
especies salvajes
Entre las
principales causas que permiten explicar la disminución y extinción prematura
de la vida salvaje, se mencionan a continuación. Sin embargo, es importante
señalar que éstas dan origen a una serie de otras causas que son de directa
influencia en los desequilibrios ecológicos y en la desaparición de la flora y
fauna silvestres como se indica en la Figura.
a) Crecimiento de la población humana
La población humana ha tenido un crecimiento en progresión geométrica, lo que imprime necesidades crecientes de producción de alimento, demanda de superficie de cultivo y crianza, además de demandas mayores de energía y de recursos materiales para la construcción, vestuario y desarrollo de productos tecnológicos de consumo masivo.
b) Irresponsabilidad medio ambiental
En general, los sistemas económicos y políticas ambientales recién empiezan a incorporar el valor y cuidado del medio ambiente y a considerar los servicios ecológicos que prestan las especies animales y vegetales en la mantención de un equilibrio de los ecosistemas, y se promueve -o al menos no se desalienta- una explotación insostenible de los recursos.
c) Mayor de los recursos per cápita
Los recursos naturales son cada vez más demandados por las personas, como resultado del creciente poder adquisitivo y del desarrollo económico. Al mismo tiempo, esto genera una apropiación cada vez mayor de la productividad primaria neta de la Tierra, con destino únicamente para uso humano a pesar de que se requiere para sostener la vida de todas las especies animales y vegetales.
d) Pobreza
La pobreza es un factor que empuja a muchas personas de escasos recursos de países en vías de desarrollo a talar bosques, cultivar en terrenos marginales, esquilmar los pastizales, agotar especies de peces y matar animales en peligro de extinción por sus valiosas pieles, colmillos y otros subproductos.
a) Efecto
de la pérdida, degradación y fragmentación de hábitat
La mayoría
de los biólogos, está de acuerdo en que la pérdida, degradación y fragmentación
del hábitat constituye la mayor amenaza que se cierne sobre las especies. La
deforestación tropical es la principal causa de la extinción de especies,
seguida por la destrucción de arrecifes de coral y de humedales, la labranza de
pastizales y la contaminación del agua dulce y de los hábitats marinos.
Las
especies insulares, muchas de ellas especies endémicas que no se encuentran en
ninguna otra parte del mundo, son especialmente vulnerables a la extinción,
cuando sus hábitats son destruidos, degradados o fragmentados.
Por otro
lado, la reforestación ha convertido muchos paisajes en un mosaico formado de
pequeños parches de árboles atravesados por carreteras, subdivisiones, terrenos
de cultivo y otras formas de uso de la tierra. Este nuevo paisaje formado a
partir de la fragmentación del hábitat, en que una zona grande y continua de
hábitats se divide en un entramado de áreas aisladas o fragmentos (cada uno de
los cuadrados) que se encuentran rodeados de otro distinto, conformando un
conjunto de hábitats insulares (islas) para la mayoría de las especies que allí
viven. Esta fragmentación del hábitat genera tres problemas principales:
Reducción
del tamaño sostenible de la población de muchas especies, al dividirse la
población existente en dos o más subpoblaciones aisladas.
- Aumento
de la superficie o límites del área, lo que convierte a muchas especies en más
vulnerables a los depredadores, la competitividad por parte de especies y
plagas no nativas, el viento y el fuego.
- Creación
de barreras que restringen la capacidad de algunas especies de dispersarse y
colonizar nuevas áreas, encontrar suficiente comida y a otros individuos de su
misma especie.
b) Efecto
de la introducción de especies no nativas: el rol de la caza comercial y
furtiva
El
comercio internacional de plantas y animales salvajes genera entre 10.000 y
20.000 millones de dólares al año. Se calcula que al menos una cuarta parte de
este comercio corresponde a la venta ilegal de especies amenazadas y en peligro
de extinción o de sus partes (piel, marfil, dientes, caparazones, etc.).
Dos
tercios de todos los animales vivos que se pasan de contrabando en todo el
mundo mueren en el viaje.
Un ejemplo
del impacto del comercio ilegal es la situación de los Tigres de Bengala: los
Tigres de Bengala están en peligro de extinción debido al mercado furtivo.
En 1950,
se calculaba que la población de tigres en el mundo era de 100.000 individuos.
A pesar de las medidas de protección internacional, hoy sólo quedan unos 6.000
ejemplares, 4.000 de los cuales se encuentran en la India.
La
disminución de la población mundial de tigres, se debe principalmente a la
pérdida de hábitat y a la caza furtiva que realizan cazadores ilegales para
obtener sus pieles y huesos.
Es difícil
que sea diferente si una piel de tigre se vende en Tokio en la suma de US $
100.000 (cien mil dólares) y la venta de las partes del cuerpo de un solo tigre
pueden llegar a generar hasta US $ 10.000 (diez mil dólares). No es entonces
sorprendente que la caza ilegal haya aumentado vertiginosamente, sobre todo en
India.
Cada vez
que hay más especies amenazadas, mayor es la demanda en el mercado negro. El
comercio acelera las posibilidades de extinción prematura debido a los
cazadores furtivos, a que la mayoría de ellos no son detenidos y a que el
dinero que obtienen por las ventas supera con creces el riesgo de multas o el
riesgo de encarcelamiento.
Es por
esto que el control de esta actividad económica ilegal es indispensable y
decisivo para proteger a las especies en vías de extinción como el Tigre de
Bengala.
Sin
embargo, solo la caza ilegal pone en riesgo la biodiversidad, otras actividades
humanas altamente dañinas para la mantención de la biodiversidad son:
- La pesca
intensiva, que destruye la biodiversidad acuática.
- El
control antrópico de depredadores y plagas.
- El
mercado de animales de compañía exóticos y de plantas decorativas.
- El
cambio climático y contaminación.


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